sábado, 5 de marzo de 2016

ElGolpeDePedal

El principal problema es perder el golpe de pedal.

Cuenta la leyenda, incierta como todas, que el bueno de Alberto Contador, un día perdió su golpe de pedal. Fue antes de que su dieta se llenara de proteínas cárnicas. Subía la loma que va de San Martín a Perales a toda velocidad. Plato grande, piñón pequeño. Sostenido, rápido. De repente comenzó a decrecer el número de pedaladas, la velocidad bajaba y era constante el baile encima de su bici. Había perdido su golpe de pedal. A simple vista, parecía algo puntual, pero él sabía que era algo más. Ese día comió bien y llevaba pocos kilómetros recorridos. Se dio la vuelta y regreso a Pinto. Hasta que no se instauró el verano no recuperó la intensidad en su entrenamiento y volvió a competir a un nivel aceptable. Los médicos no dieron una explicación precisa. Había perdido el golpe de pedal. En la actualidad Alberto Contador es suficientemente maduro. Sabe cuál es su golpe de pedal, conoce sus fuerzas, y lo que tiene y no tiene que comer. Se pasea con fuerza a la espera de que llegue el Tour. Allí seguramente se cruce con un colombiano enjuto, mohíno y desconfiado. Nairo. Un ciclista con golpe de pedal que ganará en Francia este año.

En lo que respecta a la cueva, no hace mucho llegó al taller otro colombiano. Eduardo se llama, aprendiz de soldador. Pupilo de mi querido judío nihilista y del padre perfecto – también querido -, posteriormente. Aunque también ha sido cuidado por muchas otras profesionales – queridas, por supuesto - que están pendientes de aparecer entre metáforas. A Eduardo le hablas de ciclismo y te entiende. Le preguntas por un relevo y sabe perfectamente cómo se dan, otra cuestión es que quiera darlos. Conoce lo que es el golpe de pedal aunque todavía no lo ha perdido – ni lo ha ganado -. En la búsqueda de empleo con jóvenes hay que saber qué significa perder el golpe de pedal. Hay que intervenir en la ausencia y en la inconstancia, sabiendo que el golpe de pedal sólo se aprende encima de una bicicleta, es decir trabajando. La búsqueda en sí  es un entrenamiento en rodillo. El rodillo lo utilizan los ciclistas, precisamente, por no perder el golpe de pedal. En los días de lluvia se quedan en su casa dando pedales en estático. Lógicamente el rodillo lo emplean con constancia quienes ya han cogido una bicicleta en muchas ocasiones. En la búsqueda de empleo, hacen rodillo quienes ya están habituados al ritmo escolar. Así que pensar que Eduardo, que no hizo mucho entrenamiento bajo cubierto, pueda coger el golpe de pedal por la influencia de la búsqueda de empleo es contraproducente.

El golpe de pedal también corre el riesgo de perderlo un profesional de la intervención social. Yo se lo digo a Judith y se cree que le estoy contando una metáfora. Ni se me ocurriría. Este sector es el más propicio para distraerse. Hay mil y un motivos para perder el golpe de pedal – y no darlo -. Somos los que rascamos en busca de la sorpresa. Siempre encontramos el premio. Y descubrimos que no hay. En realidad vemos una sociedad resquebrajada y podrida. Un lugar donde el sentido está perdido y los instintos demuestras que las personas no son realmente lo que parecemos. También somos aquellos que soportamos la infamia de la bondad y la caridad. Somos los que vivimos entre las buenas intenciones mercantilizadas. Somos los que no estamos controlados. Así es muy fácil perder el golpe de pedal – y no darlo -. Algunos piensan que no son responsables de no dar pedales. Yo siempre he pensado que también está la alternativa de bajarse de la bici. ¿Quién sabe? El problema sería que nunca ganaremos el Tour de Francia. Y a eso, yo por lo menos, nunca renunciaré. 

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