miércoles, 20 de abril de 2016

ActitudDeFuego-YHielo-

Son más las ocasiones en las que las diferencias se convierten en problemas, en lugar de transformarse en oportunidades. Y todo porque somos tantos; siendo más sencillo agrupar que provocar la dispersión.

Me he dado cuenta que desde hace más de una metáfora no me colocó el embudo mágico, ese objeto prodigioso por el que te conviertes en quien desees con sólo tocarte la cabeza. Desde hace unos años, en el mes de abril, de habérmelo puesto, seguro que me hubiera hecho viajar al mundo mágico de los Tronos, el  de los Juegos de Tronos. Aunque, en ocasiones, estando en la cueva siento la posibilidad de pertenecer a uno de los siete reinos. Ciertamente es llamativo como en una (des)organización como es la que rige el destino de un proyecto público, en cada uno de sus centros la actividad pueda ser tan diferente. Y eso que geográficamente nos encontramos en el mismo Madrid vistoso. Un lugar de torres pronunciadas y diferencias sutilmente encubiertas. Lógicamente también hay similitudes, mientras, por lo menos, haya un enemigo común. Un sino éste propio del deambular de la sociedad en el que pesa más a quien te enfrentas que lo que realmente eres. Diferencias.

Sin necesidad de un embudo me doy cuenta de que la mismísima reina de dragones, Khaleesi, trabaja en la cueva. Llevo un tiempo buscando una metáfora para ella y por fin me he percatado del personaje al que representa. Esta reina de menores nuestra, al igual que la que domestica dragones, sobrevive gracias a una capacidad personal imprescindible para trabajar con personas. Su actitud hacia las tareas que realiza con los jóvenes le permite no distanciarse de su objetivo, y su tesón provoca que continúe luchando por lo que ella considera relevante, que no sea otra cosa que los propios jóvenes. Es cierto que esta actitud se va desgastando con el tiempo y se diluye en el espacio, como un olor pasajero poco significativo. Sin embargo, la persona que la tuvo siempre la retiene, y Khaleesi sigue manteniéndolo con poco desgaste. Durante mi trayectoria profesional me ido cruzando con muchas personas que tenían esa actitud que, más allá de ideologías y diferencias personales, significaba una mejora sustancial en la profesionalidad de cada uno. De hecho actualmente tengo la fortuna de rodearme de compañeros que la mantienen. Me imagino que al bróker, que se rompe el alma por el dinero, le acompañará una actitud, diferente a la que se tiene en la intervención social, pero imprescindible para realizar su trabajo. Vamos, que al pescador no le podrías quitar nunca su paciencia.

Quizá esta actitud es la que mantiene con vida las maltrechas profesiones que trabajan con personas. Podríamos llamarla vocación. Es posible, aunque no sólo de vocación viven las personas.


Los tronos son de siete reinos. En la realidad los centros de trabajo que sustentan el proyecto son menos. Cada centro queda ubicado en un espacio singular, con sus similitudes y sus diferencias.  Hoy en la cueva nos hemos sentado a comer con la mesa recubierta con un mantel. Puede que sea un hecho irrelevante pero metafóricamente es significativa la sensación de comodidad que ha provocado. En cierta medida parecía que comíamos en una casa. Un lugar acogedor, con sus peculiaridades, objetos de culto y diferencias. Como en las mejores familias, un espacio al que siempre se puede volver, e irse. 

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