lunes, 20 de junio de 2016

LaÚltimaMetáfora

Efectivamente no hay más metáforas y no sabría explicar bien porqué. Existe una elevada posibilidad de tener la sensación de estar repitiéndome, también es cierto que estaba deseando su final, como cualquier narrador añora poner el punto y final.

Llegados a este punto, como diría Judith, me encuentro plenamente satisfecho por el trabajo realizado. Sobre todo, porque ha habido personas que han disfrutado con su lectura. Sin ellas no hubiera escrito ninguna metáfora más.

Sé que pasado un mes me arrependiré de mis palabras y me entrarán ganas de contar aquella comparación ingeniosa que alguien -  o yo mismo - utilizará para motivar a un tercero. Pero todo tiene un final.

Y queda poco más que decir. El obligado agradecimiento, echa el cierre.

Gracias a todos las personas con las que pude fabular personajes, su creación fue imaginada desde el respeto y el amor. Y, por supuesto, aunque no sé si alguno me leerá, diré gracias e imploraré perdón, a todos esos chavales que pulularon entre metáforas, a pesar suyo y nuestro. Ojalá nunca les hubiera conocido. Ellos fueron el cordón umbical de todas las palabras que gestaron estos textos.

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